No vengas con sermones ni alabanzas, ni vuelvas a decir lo que ya sé. Te invito a que me invites esta noche, al pecado que jamás yo te invité. Te pido a que te abstengas de reproches, si todos mis defectos ya los sé. Hay amores como el tuyo, que duelen cuando están o si se van. Hay amores sin orgullo, que viven de perder la dignidad. Tu vida me sirvió para morirme, la muerte me enseñó que hay que vivir. No arregles lo que no se descompuso, que aquí nadie esta dispuesto para cambiar. Amores que se gastan con el uso, merecen libertad y descansar. No pidas que te diga lo que sabes, ni quieras tu saber, lo que yo se. De todo lo demás tienes las llaves, y si hace falta algo, lo olvidé. Hay amores como el tuyo, que duelen cuando están o si se van. Hay amores sin orgullo, que viven de perder la dignidad.