Callo, que lo que no quiero es hacerme daño. Que este corazón no aguanta un desengaño más, que han sido tantas heridas por curar. Que de tanto dar y dar a cambio de nada, al final se queda solo. Callo, porque la palabra no define lo que llevo dentro. Que ni uno mismo, es dueños de sus sentimientos. Un buen día todo cambia sin saber porque. Callo, que al final de todo las palabras se las lleva el viento y otra vez las olas son nuestros lamentos. Por eso, lo que siento me lo callo.