La vida me enseñó que el que llora no es menos hombre, que al fin y al cabo el oro es una piedra común y corriente. Que no se debe de confiar en las personas que siempre sonríen. La vida me enseñó que en el amor no existe el dar sin recibir, que no existen motivos para dejar de existir. Que tienes que vivir y disfrutar al máximo. La vida me enseñó que tienes que aguantar hasta el final sin importar, hay que luchar y levantarse si se cae. Arriba a darle golpes hasta que no puedas más, que no se debe confiar en el reflejo del espejo. La vida me enseñó que no se debe temer y si se gana bien. Si no, se aprenderá a perder. La vida me enseñó a luchar, que los problemas nunca llegan solos, siempre llegarán en par. La vida me enseñó a reconocer las cosas y a desahogarme. Que duele más un defecto cuando empieza a reconocerse. La vida me hiso fuerte, pero también me lastimó. Cupido me hiz felis pero también me volvió estupida, me hizo ciega y tonta ante la realidad.